Meditación Zen
Acerca de Meditación Zen
Origen
El Zen remonta a la
experiencia de Buda Shakymuni, que realiza el despertar en la postura de dhyana
(Zazen), en India en el siglo VI antes J:C: Esta experiencia se ha transmitido
de forma ininterrumpida de maestro a discípulo, formando así la línea de
transmisión del Zen.
Luego de una
implantación de cerca de mil años en India, l monje Bodhidharma aporta esta
enseñanza a China en el siglo V de la Era Cristiana. El Zen, bajo el nombre
chino Ch´an, conoció en este país una gran apertura y encontró un terreno
favorable para su desarrollo. Es sobretodo en este periodo que el Zen afirmó su
originalidad y la pureza de su practica.
En el siglo XIII, el
monje japonés Dogen, luego de un viaje a China, aportó el Zen al Japón de la
escuela Zen soto, el maestro Dogen es considerado como el más grande filosofo
del budismo (junto a Nagarjuna en India en el siglo III). El Zen influenciara
profundamente toda la cultura japonesa; más de 20.000 templos testimonian hoy
este resplandor.
En el siglo XX el
Occidente comenzó a interesarse por el aspecto filosófico del Zen, mientras que
en la misma época, en Japón, el Maestro Kodo Sawaki daba un nuevo impulso a su
debilitada práctica. A la muerte de Kodo Sawaki, su sucesor, Taisen Deshimaru
vino a Francia aportando al Occidente la esencia de esta enseñanza, al ejemplo
de Bodhidharma que viaja a China cinco mil años antes.
La postura
Sentados en el centro
del zafu (cojín redondo y espeso, tradicional), se cruzan las piernas en la
postura de loto o medio loto. Si se encuentra alguna imposibilidad, se cruzan
simplemente las piernas delante suyo, pero es esencial apoyar las rodillas
contra el suelo. La pelvis debe estar basculada hacia delante al nivel de la
quinta vértebra lumbar, por lo tanto la masa del cuerpo avanza aliviando la
columna vertebral que debe estar derecha, estirada como si quisiéramos tocar el
cielo con la cabeza y empujar la tierra con las rodillas. El mentón esta
recogido, la nuca derecha, la nariz a la vertical del ombligo, los hombros caen
naturalmente. La boca está cerrada, sin crispación; la punta de la lengua toca
el paladar superior, detrás de los dientes. Los ojos están semicerrados, la
mirada se posa sin fijarse a un metro delante de sí. No se mira nada, aunque
intuitivamente se ve todo. Las manos reposan contra el abdomen palmas al aire,
la mano izquierda sobre la mano derecha. Los pulgares están horizontales, sus
extremidades en contacto con una ligera presión, ellos no deben ni remontarse
ni desmoronarse. La posición de las manos constituye así un punto de atención
para la concentración.
La respiración
La respiración Zen
juega un rol primordial, ella no es comparable a ninguna otra. Apunta ante todo
a establecer un ritmo lento, poderoso y natural basado sobre todo en la
expiración. Esta debe ser calma, lenta y profunda ejerciendo una presión hacia
abajo sobre los intestinos. Estando los pulmones totalmente vacíos la
respiración llega automáticamente. La concentración sobre la expiración
desarrolla una gran energía en la cintura, los riñones y las caderas. El centro
de energía no esta en la cabeza o en el corazón sino en el hara, o kikaï tanden
"océano de la energía", centro vital situado inmediatamente debajo
del ombligo.
Por la práctica de
Zazen, esta respiración se vuelve poco a poco habitual en nuestra vida
cotidiana hasta durante el sueño. Podemos utilizarla en los momentos difíciles
para controlar las emociones o calmar el espíritu.
Actitud de la mente
La actitud de la mente
fluye naturalmente de una profunda concentración sobre la postura y la
respiración. Durante Zazen el cortex reposa y el flujo de pensamiento se agota.
Mejor irrigado el cerebro profundo se despierta. El sistema nervioso esta
relajado, el cerebro "primitivo" en plena actividad. Sé esta
receptivo, atento en él más alto punto a través de todas las células del
cuerpo. Se piensa con el cuerpo, inconscientemente, sin usar energía. No se
trata de querer parar los pensamientos, lo que sería todavía pensar, sino de
"dejarlos pasar" como las nubes en el cielo, como los reflejos en un
espacio, sin oponerse ni apegarse. Así, ellos pasan y se pierden, las imágenes
se elevan del subconsciente y luego desaparecen. El mental se calma liberando
poco a poco el inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todo
pensamiento, hishiryo, verdadera pureza.
Kin Hin
Kin hin se practica en
el dojo durante algunos minutos en la mitad del Zazen. Zazen y Kin hin se
corresponden perfectamente uno para la inmovilidad, el otro para la marcha. Kin
hin es la fuente del movimiento.
La postura del cuerpo
de la pelvis hacia arriba, la respiración y la actitud del espíritu son las
mismas que en Zazen: el mentón recogido, la nuca estirada, la columna vertebral
bien derecha y la mirada se posan naturalmente delante de uno sin fijar nada.
El pulgar izquierdo está encerrado en el puño izquierdo, que se posa sobre el
plexo solar. La mano derecha envuelve la mano izquierda.
Se avanza con la
pierna derecha un medio pie y expirando profundamente se apoya enérgicamente
sobre el suelo con la planta del pie: precisamente con la raíz del dedo gordo
como si se quisiera imprimir una huella en el piso. Hay una correspondencia
profunda entre esta extremidad del pie y el cerebro. Al mismo tiempo que se
expira la pierna que esta adelante se tensa a partir del dedo gordo hasta la
cadera, la otra pierna queda relajada: las dos manos son fuertemente cerradas y
apoyadas contra el esternón.
Cuando se llega al
final de la expiración se relaja todo el cuerpo, y la inspiración se hace
naturalmente. Se cambia de pierna y se recomienda apoyándose sobre el pie
izquierdo, la pierna derecha queda relajada. Es una marcha ritmada por la
respiración, haciendo alternar tensión y relajación. Como durante Zazen se
dejan pasar los pensamientos.
Como Zazen, kin hin es
un método de profunda concentración. Entrenamiento de la estabilidad y la
energía, el desarrolla una gran dignidad.}
Hishiryo y Mushotoku
Hishiryo es el
inconsciente del Zen. Shiryo es el pensamiento. Fushiryo: "no
pensar". Pero hishiryo es el pensamiento absoluto, más allá del
pensamiento y del no-pensamiento, más allá de todos los problemas de la
conciencia personal. Es nuestra naturaleza original, o naturaleza de Buda, el
inconsciente cósmico.
Cuando el mental se
vacía y el intelecto esta calmo, nada detiene la corriente de vida profunda,
intuitiva, ilimitada, que surge de lo más profundo de nosotros mismos.
La mente contiene todo
el cosmos.
La conciencia es más rápida.
Que la velocidad de la luz.
La conciencia es más rápida.
Que la velocidad de la luz.
Sentados, sin fin ni
objeto de provecho, podemos comprender mushotuko e hishiryo, secretos de la
esencia del Zen. Pero la comprensión debe ser otro que la del sentido común o
la intelectual. Ella es percepción directa.
Mushotoku es el
no-provecho, el no-deseo, el no-miedo. Es el principio esencial. Dar sin buscar
a recibir. Abandonar todo, sin miedo de perder. De la misma forma que el
artista debe darse por entero sin ocuparse de alcanzar la gloria, la belleza,
la riqueza, para expresarse en una obra bella, pura, autentica, igualmente el
discípulo obtendrá la sabiduría sin abandona, toda idea de provecho personal.
Si abandonáis todo, obtendréis todo.
Hishiryo y Mushotoku
son en sí el arte esencial de Zazen.
"Pensar sin
pensar, escribió el Maestro Dogen, como se piensa sin pensar. Debemos pensar desde
el fondo del no-pensamiento.
Es la conciencia
cósmica, la conciencia hishiryo". Nuestros sentidos y nuestra conciencia
personal no pueden aprehenderla, las categorías no la definen, la palabra no la
explica. Solo podemos abrazarla por la experiencia vivida.
Sesshines
Desde los orígenes del
Zen, desde la época de Buda Shakyamuni, las sesshines son el corazón de la vida
de monjes y laicos Zen. Una sesshin es un periodo intensivo de práctica de
Zazen, su duración pude variar de uno a muchos días durante los cuales Zazen y
kin sin (mirar más atrás) se suceden continuamente. Son sólo interrumpidos por
las comidas, las conferencias, el trabajo físico y un tiempo de sueño
relativamente corto. Las reglas de la sasshin son muy estrictas, la mente debe
estar siempre concentrada, atenta, silenciosa, sea cual sea la actividad. El
Zen es la enseñanza de la eternidad que es la sucesión de los "un
día". Practicando este programa de una sola jornada podemos operar la
revolución fundamental de nuestra vida, cambiar radicalmente nuestro propio
espíritu, y estas reglas de un día o de una noche se volverán ahora los
fundamentales de la práctica para toda la vida.
Sed vigilantes,
disponibles a toda hora, afilad vuestra atención mejor que la mas fina espada.
Solamente entonces estaréis en la vida.
Solamente entonces estaréis en la vida.
Desde el Renacimiento,
el hombre se definió a sí mismo en tanto que hombre pensante y No más en tanto
que hombre viviente... Pero el hombre viviente, es justamente eso que
encontramos en Zazen
·
Profesor Claude Levi-Straus
El Zen se esfuerza por alcanzar el pleno Despertar del ser en su totalidad a la realización de la vida humana, proceso caracterizado por una actitud extremadamente humilde y realista y recompensado por el estado de armonía y equilibrio.
El Zen se esfuerza por alcanzar el pleno Despertar del ser en su totalidad a la realización de la vida humana, proceso caracterizado por una actitud extremadamente humilde y realista y recompensado por el estado de armonía y equilibrio.
·
Profesor Yujiro Ikem
Este estado no es un estado alterado de conciencia, sino la verdadera esencia de la conciencia humana, que nos conduce expresar nuestro equilibrio cerebral y nuestra sabiduría.
Este estado no es un estado alterado de conciencia, sino la verdadera esencia de la conciencia humana, que nos conduce expresar nuestro equilibrio cerebral y nuestra sabiduría.
Maestro Taisen Deshimaru
El Zen es conocido en
Occidente desde comienzos de siglo. La sutileza de sus koanes y la pureza de su
estética suscitaron una gran admiración entre la inteligencia. Pero esta
admiración lejos de resolver en una práctica auténtica, no pudo pasar el umbral
de la curiosidad intelectual o artística. Hacía falta que un gran maestro
viniera para transmitir directamente la realidad profunda de esta enseñanza
milenaria. (Cuando la situación lo exige, el maestro llega.) En 1967, el
Expreso de Oriente deja en París al Maestro Deshimaru. El Zen volviese
inmediatamente, para los descipulos, cada vez más numerosos, une realidad
vivida.
Nacido en saga en
1914, muerto en Tokyo en 1982, el maestro Deshimaru practicó Zazen durante
cincuenta años. El Maestro Kodo Sawaki, del cual Deshimaru fue discípulo, ha
quedado en la historia del Zen como el gran reformador moderno que supo volver
a la fuente de la más pura enseñanza del maestro Dogen, fundador en el siglo
XIII del Zen soto en Japón. Es Kodo Sawaki quien da la transmisión a Taisen
Deshimaru y lo invita a ir a Europa para enseñar el Zazen. Durante los quince
años que vivió en París, el Maestro Taisen Deshimaru crea una centena de dojos
y grupos de Zazen repartidos en cuatro continentes y funda el primer gran
templo de Occidente: " La Gendronniére" así como la asociación Zen
Internacional. Con la ayuda de sus discípulos edita numerosos libros y diversas
publicaciones periódicas. Establece también excelentes relaciones con sabios,
artistas, terapeutas de todos los países y contribuye de gran manera al
acercamiento Oriente-Occidente, que considera como una de las grandes
esperanzas de nuestra época; a partir de la introducción del Zen en nuestra
civilización, él esperaba ayudar a la humanidad a resolver la crisis que ella
atraviesa.
A su muerte, deja una
sangha de varios miles de discípulos profundamente impregnados de su enseñanza.
La esencia de esta enseñanza no es otra cosa que sentarse simplemente en la
postura justa, más allá de todo apego, de todo formalismo, de todo dogmatismo:
por el abandono de toda idea de ganancia o pérdida, por el abandono del cuerpo
y el espíritu, la resolución ultima de todos los dualismos. Es esta práctica
del verdadero Zen transmitido que sus discípulos continúan a enseñar.
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