martes, 24 de septiembre de 2013

Yoga


Yoga

Acerca de Yoga

Tan importantes como el fin son, precisamente, los medios para obtenerlo. Patanjali distingue en el Yoga ocho grados, o etapas, para llegar al conocimiento del alma:
·         Yama: mandamientos de la moral universal
·         Niyama: autopurificación por la disciplina
·         Asana: postura
Yama y Nyama controlan las pasiones y emociones del yogui y lo mantienen en armonía con sus compañeros. Las Asana mantienen el cuerpo sano y fuerte en armonía con la naturaleza. Finalmente , el yogui llega a ser libre de la conciencia del cuerpo, al que conquista y convierte en adecuado vehículo del alma. Estos tres primeros grados o etapas, son de encuesta exterior ( bahiranga sadhana ).
·         Pranayama: control rítmico de la respiración
·         Pratyahara: recogimiento y emancipación del espíritu de la dominación de los sentidos y los objetos externos
Los dos grados siguientes, Pranayama y Pratyalwra, enseñan al aspirante a regular su respiración y de este modo ejercer el control de la mente y ayudar los sentidos a liberarse de la esclavitud de los objetos de deseo. Estos dos grados del Yoga se conocen como de encuesta interior
(
 antaranga sadhana ).
·         Dharana : concentración
·         Diana: meditación
·         Samadhi: estado de superconsciencia alcanzado mediante una profunda meditación en la que el aspirante individual (sadhaka) se convierte en uno con el objeto de su meditación, o sea, con Paramatma o Espíritu Universal
Dharana, Dhyana y Samadhi conducen al yogui hasta lo más recóndito de su alma. El yogui no mira al cielo para encontrar a Dios sino que sabe que está dentro, y es conocido como el Antaratma (el interno sí mismo). Los últimos tres grados lo ponen en armonía consigo mismo y con su Creador. Estos grados se llaman antaratmasadhana y constituyen la encuesta del alma.
Las asana o posturas, procuran firmeza, buen desarrollo y ligereza a los miembros. Una postura firme y agradable proporciona equilibrio mental y evita la inestabilidad de la mente. Las asana no son simples ejercicios gimnásticos: son posturas.
Las asana se han desarrollado durante siglos conformándose para el ejercicio de cada músculo, cada nervio y cada glándula del cuerpo. Las asana aseguran el desarrollo físico, la fuerza y la elasticidad sin llegar al límite; reducen el cansancio y suavizan los nervios. Pero su real importancia radica en la educación y disciplina del espíritu.
El yogui conquista el cuerpo por medio de la práctica de las asanas y hace de él un adecuado vehículo del espíritu. Un alma sin cuerpo es como un pájaro privado de su facultad de volar.
La ejecución de las asana permite, en primer lugar buena salud, que no es solamente mera existencia. Existe un bien que debe ser ganado con rudo trabajo, y es un estado de completo equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.
Algunos nombres de asana tienen nombres derivados de la vegetación, como árbol (vrksa) y loto (padma); otras de insectos como el saltamontes (salabha) y el escorpión (vrschika); otras de animales acuáticos o anfibios como pez (matsya) o la tortuga (kurna), la rana (bheka o mandflka) o el cocodrilo x(nakra). Hay asana con nombres de ave como el gallo (kukkuta), la garza (baka), el pavo real (mayura) y el cisne (hamsa) y también con nombres animales cuadrúpedos como el perro (svana), el caballo (vatayana), el camello (ustra) y el león (simha). No se han dejado en olvido los nombres de criaturas que se arrastran como la serpiente (bhuianga) ni los que se refieren al estado embrionario humano (garbhapinda). También tienen nombres de héroes legendarios tales como Virabhadra y Hanuman, hijo del Viento; de sabios como Bharadwaja, Kapila, Vasistha y Visvamitra, y algunas llevan incluso nombres de dioses del panteón hindú y hasta recuerdan las Avátaras o encarnaciones del Poder Divino.
En el ejercicio de las asana el cuerpo adopta diversas formas parecidas a distintas criaturas y su espíritu se halla compelido a no despreciar a ninguna criatura puesto que en toda la creación, desde el más insignificante insecto hasta el más perfecto sabio, alienta el mismo Espíritu Universal que adopta formas innumerables.
Lo mismo que la palabra yoga tiene un amplio significado, así ocurre también con la palabra "prana".
Prana significa aliento, respiración, vida, vitalidad, viento, energía, fuerza, concepto que considera al alma como opuesta al cuerpo. Esta palabra se usa generalmente en plural para indicar "alientos vitales". Ayama significa expansión, extensión amplia o restringida, Pranayama implica de este modo la extensión de la respiración y su control, control que se ejecuta sobre todas sus fases.
·         Inhalación o inspiración, llamada puraka (llenado),
·         Exhalación o expiración, que recibe el nombre de rechaka (vaciado de los pulmones),
·         Retención o conservación del aliento, fase que no es ni inhalación ni exhalación, y que se llama kumbhaka.
En los textos de Hatha Yoga también se usa el término kumbhaka en un sentido más extenso incluyendo las tres fases respiratorias de inhalación, exhalación y retención.
Un kumbha es un cántaro, jarro o vasija para agua. Una vasija puede vaciarse de aire y llenarse con agua o puede vaciarse de agua y llenarse con aire. De una manera semejante existen dos fases en la kumbhaka:
·         Cuando se detiene la respiración tras una inspiración completa (estando los pulmones completamente llenos con aire vital).
·         Cuando la respiración se detiene tras una expiración completa (estando los pulmones completamente vacíos del aire nocivo).
La primera fase, cuando se detiene el movimiento respiratorio tras una inspiración completa, se conoce con la denominación de antara kumbhaka; la segunda, o sea cuando el movimiento respiratorio se detiene tras una expiración completa, antes del comienzo de una nueva inspiración, se denomina bahya kumbhaka. Antara significa "dentro" o "interior", mientras que bahya significa "fuera" o "exterior". De modo que kumbhaka es el intervalo o tiempo intermedio entre una inspiración y una expiración completas (antara kumbhaka) o entre una expiración y una inspiración también completas (bahya kumbhaka). En ambas fases el movimiento respiratorio se halla suspendido, detenido.
Pranayama es, pues, la ciencia de la respiración, el eje alrededor del cual gira la rueda de la vida. "Al igual que leones, elefantes y tigres deben domesticarse poco a poco y con precauciones, así también el prana debe llevarse bajo control con sumo cuidado y lentamente mediante una gradación dispuesta de acuerdo con la capacidad y las limitaciones físicas de quien lo practica, de lo contrario éste será destrozado", advierte el Hatha Yoga Pradipika
"El verdadero rechaka (expiración) es el vaciado total de la mente de todas sus ilusiones. En cambio, el verdadero puraka (inspiración) es la realización del 'Yo soy Atma (espíritu).' y el verdadero kumbhaka (retención) es el firme sostenimiento de la mente en esta convicción. Esto es el auténtico pranayama", dice Sankaracharya.
Toda criatura viviente respira inconscientemente la plegaria "Saham" (Sah =Él, Aham = Yo. El Espíritu Inmortal soy yo) que cada uno alienta en su interior. Y, asimismo, toda criatura expele con la respiración la plegaria "Hamsah" (Yo soy Él). Esta ajapa-mantra (repetición inconsciente de la plegaria) se mantiene en lo interno de toda criatura viviente a lo largo de toda su existencia. El yogui realiza totalmente el significado de este ajapa-mantra y se libera así de todas las ligaduras que atan su alma ofreciendo el verdadero aliento de su ser al Señor y recibiendo de Él el aliento de vida y su bendición.
En el cuerpo del individuo (jivatma) prana es parte del aliento cósmico del Espíritu Universal (Paramatma) ya través del pranayama se intenta armonizar el aliento individual (pinda-prana) con el aliento cósmico (Brahmanda-prana).
Kariba Ekken, un místico del siglo XVll, dijo: "Si queréis alcanzar la calma espiritual, regulad ante todo la respiración. Cuando ésta se halla controlada el corazón encuentra la paz. Pero cuando la respiración es espasmódica, entonces el corazón se hallará trastornado. Por tanto antes de intentar algo regulad la respiración, mediante lo cual vuestro temperamento será suavizado y vuestro espíritu se hallará sosegado."
La chitta (mente, razón y "ego") es como un carro uncido a una pareja de potentes caballos. Uno de éstos es prana (aliento), el otro vasana (deseo). El carro se mueve en la dirección del animal más poderoso. Si prevalece el aliento los deseos son dominados, los sentidos moderados bajo freno y la mente calmada. Si prevalece el deseo, el aliento se perturba y el espíritu se halla agitado y en pleno desorden. O sea, el yogui, con el dominio de la ciencia de la respiración y mediante su control y regularización, obtiene asimismo el dominio de la mente de la que calma el constante movimiento. Durante el ejercicio del pranayama los ojos se mantienen cerrados a fin de evitar todo extravío de la mente.
La excitación emocional afecta el equilibrio respiratorio; igualmente, la deliberada regulación de los movimientos respiratorios modera la excitación emocional. Dado que el verdadero objeto del Yoga es el control y sosiego de la mente, el yogui aprende en primer lugar el pranayama para poder señorear su respiración. Ello le facilitará el dominio de los sentidos. Sólo entonces su mente estará bien dispuesta para la concentración (dhyana).
Las distracciones y obstáculos que estorban la práctica del Yoga son:
  • VYADHI: enfermedades que perturban el equilibrio físico
  • SLYANA: languidez o falta de disposición mental para el trabajo
  • SAMSAYA: duda e indecisión
  • PRAMADA: indiferencia o insensibilidad
  • ALASYA: pereza
  • AVIRALI: sensualidad, el despertar del deseo cuando los objetos sensuales poseen la mente
  • BHRANLI DARSANA: falso o no válido conocimiento: error
  • ALABDHA BHUMIKALVA: desfallecimiento en la consecución de la continuidad o una concentración en la que la realidad no puede ser vista
  • ANAVASTHILLALVA: inestabilidad en la concentración que se ha obtenido tras larga práctica.

Meditación Zen

Meditación Zen
Acerca de Meditación Zen
Origen
El Zen remonta a la experiencia de Buda Shakymuni, que realiza el despertar en la postura de dhyana (Zazen), en India en el siglo VI antes J:C: Esta experiencia se ha transmitido de forma ininterrumpida de maestro a discípulo, formando así la línea de transmisión del Zen.
Luego de una implantación de cerca de mil años en India, l monje Bodhidharma aporta esta enseñanza a China en el siglo V de la Era Cristiana. El Zen, bajo el nombre chino Ch´an, conoció en este país una gran apertura y encontró un terreno favorable para su desarrollo. Es sobretodo en este periodo que el Zen afirmó su originalidad y la pureza de su practica.
En el siglo XIII, el monje japonés Dogen, luego de un viaje a China, aportó el Zen al Japón de la escuela Zen soto, el maestro Dogen es considerado como el más grande filosofo del budismo (junto a Nagarjuna en India en el siglo III). El Zen influenciara profundamente toda la cultura japonesa; más de 20.000 templos testimonian hoy este resplandor.
En el siglo XX el Occidente comenzó a interesarse por el aspecto filosófico del Zen, mientras que en la misma época, en Japón, el Maestro Kodo Sawaki daba un nuevo impulso a su debilitada práctica. A la muerte de Kodo Sawaki, su sucesor, Taisen Deshimaru vino a Francia aportando al Occidente la esencia de esta enseñanza, al ejemplo de Bodhidharma que viaja a China cinco mil años antes.
La postura
Sentados en el centro del zafu (cojín redondo y espeso, tradicional), se cruzan las piernas en la postura de loto o medio loto. Si se encuentra alguna imposibilidad, se cruzan simplemente las piernas delante suyo, pero es esencial apoyar las rodillas contra el suelo. La pelvis debe estar basculada hacia delante al nivel de la quinta vértebra lumbar, por lo tanto la masa del cuerpo avanza aliviando la columna vertebral que debe estar derecha, estirada como si quisiéramos tocar el cielo con la cabeza y empujar la tierra con las rodillas. El mentón esta recogido, la nuca derecha, la nariz a la vertical del ombligo, los hombros caen naturalmente. La boca está cerrada, sin crispación; la punta de la lengua toca el paladar superior, detrás de los dientes. Los ojos están semicerrados, la mirada se posa sin fijarse a un metro delante de sí. No se mira nada, aunque intuitivamente se ve todo. Las manos reposan contra el abdomen palmas al aire, la mano izquierda sobre la mano derecha. Los pulgares están horizontales, sus extremidades en contacto con una ligera presión, ellos no deben ni remontarse ni desmoronarse. La posición de las manos constituye así un punto de atención para la concentración.
La respiración
La respiración Zen juega un rol primordial, ella no es comparable a ninguna otra. Apunta ante todo a establecer un ritmo lento, poderoso y natural basado sobre todo en la expiración. Esta debe ser calma, lenta y profunda ejerciendo una presión hacia abajo sobre los intestinos. Estando los pulmones totalmente vacíos la respiración llega automáticamente. La concentración sobre la expiración desarrolla una gran energía en la cintura, los riñones y las caderas. El centro de energía no esta en la cabeza o en el corazón sino en el hara, o kikaï tanden "océano de la energía", centro vital situado inmediatamente debajo del ombligo.
Por la práctica de Zazen, esta respiración se vuelve poco a poco habitual en nuestra vida cotidiana hasta durante el sueño. Podemos utilizarla en los momentos difíciles para controlar las emociones o calmar el espíritu.
Actitud de la mente
La actitud de la mente fluye naturalmente de una profunda concentración sobre la postura y la respiración. Durante Zazen el cortex reposa y el flujo de pensamiento se agota. Mejor irrigado el cerebro profundo se despierta. El sistema nervioso esta relajado, el cerebro "primitivo" en plena actividad. Sé esta receptivo, atento en él más alto punto a través de todas las células del cuerpo. Se piensa con el cuerpo, inconscientemente, sin usar energía. No se trata de querer parar los pensamientos, lo que sería todavía pensar, sino de "dejarlos pasar" como las nubes en el cielo, como los reflejos en un espacio, sin oponerse ni apegarse. Así, ellos pasan y se pierden, las imágenes se elevan del subconsciente y luego desaparecen. El mental se calma liberando poco a poco el inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todo pensamiento, hishiryo, verdadera pureza.
Kin Hin
Kin hin se practica en el dojo durante algunos minutos en la mitad del Zazen. Zazen y Kin hin se corresponden perfectamente uno para la inmovilidad, el otro para la marcha. Kin hin es la fuente del movimiento.
La postura del cuerpo de la pelvis hacia arriba, la respiración y la actitud del espíritu son las mismas que en Zazen: el mentón recogido, la nuca estirada, la columna vertebral bien derecha y la mirada se posan naturalmente delante de uno sin fijar nada. El pulgar izquierdo está encerrado en el puño izquierdo, que se posa sobre el plexo solar. La mano derecha envuelve la mano izquierda.
Se avanza con la pierna derecha un medio pie y expirando profundamente se apoya enérgicamente sobre el suelo con la planta del pie: precisamente con la raíz del dedo gordo como si se quisiera imprimir una huella en el piso. Hay una correspondencia profunda entre esta extremidad del pie y el cerebro. Al mismo tiempo que se expira la pierna que esta adelante se tensa a partir del dedo gordo hasta la cadera, la otra pierna queda relajada: las dos manos son fuertemente cerradas y apoyadas contra el esternón.
Cuando se llega al final de la expiración se relaja todo el cuerpo, y la inspiración se hace naturalmente. Se cambia de pierna y se recomienda apoyándose sobre el pie izquierdo, la pierna derecha queda relajada. Es una marcha ritmada por la respiración, haciendo alternar tensión y relajación. Como durante Zazen se dejan pasar los pensamientos.
Como Zazen, kin hin es un método de profunda concentración. Entrenamiento de la estabilidad y la energía, el desarrolla una gran dignidad.}
Hishiryo y Mushotoku
Hishiryo es el inconsciente del Zen. Shiryo es el pensamiento. Fushiryo: "no pensar". Pero hishiryo es el pensamiento absoluto, más allá del pensamiento y del no-pensamiento, más allá de todos los problemas de la conciencia personal. Es nuestra naturaleza original, o naturaleza de Buda, el inconsciente cósmico.
Cuando el mental se vacía y el intelecto esta calmo, nada detiene la corriente de vida profunda, intuitiva, ilimitada, que surge de lo más profundo de nosotros mismos.
La mente contiene todo el cosmos. 
La conciencia es más rápida.
Que la velocidad de la luz.
Sentados, sin fin ni objeto de provecho, podemos comprender mushotuko e hishiryo, secretos de la esencia del Zen. Pero la comprensión debe ser otro que la del sentido común o la intelectual. Ella es percepción directa.
Mushotoku es el no-provecho, el no-deseo, el no-miedo. Es el principio esencial. Dar sin buscar a recibir. Abandonar todo, sin miedo de perder. De la misma forma que el artista debe darse por entero sin ocuparse de alcanzar la gloria, la belleza, la riqueza, para expresarse en una obra bella, pura, autentica, igualmente el discípulo obtendrá la sabiduría sin abandona, toda idea de provecho personal. Si abandonáis todo, obtendréis todo.
Hishiryo y Mushotoku son en sí el arte esencial de Zazen.
"Pensar sin pensar, escribió el Maestro Dogen, como se piensa sin pensar. Debemos pensar desde el fondo del no-pensamiento.
Es la conciencia cósmica, la conciencia hishiryo". Nuestros sentidos y nuestra conciencia personal no pueden aprehenderla, las categorías no la definen, la palabra no la explica. Solo podemos abrazarla por la experiencia vivida.
Sesshines
Desde los orígenes del Zen, desde la época de Buda Shakyamuni, las sesshines son el corazón de la vida de monjes y laicos Zen. Una sesshin es un periodo intensivo de práctica de Zazen, su duración pude variar de uno a muchos días durante los cuales Zazen y kin sin (mirar más atrás) se suceden continuamente. Son sólo interrumpidos por las comidas, las conferencias, el trabajo físico y un tiempo de sueño relativamente corto. Las reglas de la sasshin son muy estrictas, la mente debe estar siempre concentrada, atenta, silenciosa, sea cual sea la actividad. El Zen es la enseñanza de la eternidad que es la sucesión de los "un día". Practicando este programa de una sola jornada podemos operar la revolución fundamental de nuestra vida, cambiar radicalmente nuestro propio espíritu, y estas reglas de un día o de una noche se volverán ahora los fundamentales de la práctica para toda la vida.
Sed vigilantes, disponibles a toda hora, afilad vuestra atención mejor que la mas fina espada. 
Solamente entonces estaréis en la vida.
Desde el Renacimiento, el hombre se definió a sí mismo en tanto que hombre pensante y No más en tanto que hombre viviente... Pero el hombre viviente, es justamente eso que encontramos en Zazen
·         Profesor Claude Levi-Straus
El Zen se esfuerza por alcanzar el pleno Despertar del ser en su totalidad a la realización de la vida humana, proceso caracterizado por una actitud extremadamente humilde y realista y recompensado por el estado de armonía y equilibrio.
·         Profesor Yujiro Ikem
Este estado no es un estado alterado de conciencia, sino la verdadera esencia de la conciencia humana, que nos conduce expresar nuestro equilibrio cerebral y nuestra sabiduría.
Maestro Taisen Deshimaru
El Zen es conocido en Occidente desde comienzos de siglo. La sutileza de sus koanes y la pureza de su estética suscitaron una gran admiración entre la inteligencia. Pero esta admiración lejos de resolver en una práctica auténtica, no pudo pasar el umbral de la curiosidad intelectual o artística. Hacía falta que un gran maestro viniera para transmitir directamente la realidad profunda de esta enseñanza milenaria. (Cuando la situación lo exige, el maestro llega.) En 1967, el Expreso de Oriente deja en París al Maestro Deshimaru. El Zen volviese inmediatamente, para los descipulos, cada vez más numerosos, une realidad vivida.
Nacido en saga en 1914, muerto en Tokyo en 1982, el maestro Deshimaru practicó Zazen durante cincuenta años. El Maestro Kodo Sawaki, del cual Deshimaru fue discípulo, ha quedado en la historia del Zen como el gran reformador moderno que supo volver a la fuente de la más pura enseñanza del maestro Dogen, fundador en el siglo XIII del Zen soto en Japón. Es Kodo Sawaki quien da la transmisión a Taisen Deshimaru y lo invita a ir a Europa para enseñar el Zazen. Durante los quince años que vivió en París, el Maestro Taisen Deshimaru crea una centena de dojos y grupos de Zazen repartidos en cuatro continentes y funda el primer gran templo de Occidente: " La Gendronniére" así como la asociación Zen Internacional. Con la ayuda de sus discípulos edita numerosos libros y diversas publicaciones periódicas. Establece también excelentes relaciones con sabios, artistas, terapeutas de todos los países y contribuye de gran manera al acercamiento Oriente-Occidente, que considera como una de las grandes esperanzas de nuestra época; a partir de la introducción del Zen en nuestra civilización, él esperaba ayudar a la humanidad a resolver la crisis que ella atraviesa.
A su muerte, deja una sangha de varios miles de discípulos profundamente impregnados de su enseñanza. La esencia de esta enseñanza no es otra cosa que sentarse simplemente en la postura justa, más allá de todo apego, de todo formalismo, de todo dogmatismo: por el abandono de toda idea de ganancia o pérdida, por el abandono del cuerpo y el espíritu, la resolución ultima de todos los dualismos. Es esta práctica del verdadero Zen transmitido que sus discípulos continúan a enseñar.